Un reloj de sol encarcelado

A los humanos, lo peor que nos puede pasar es que nos pongan entre rejas, a los relojes de sol, que lo tape la hiedra.
Esto es lo que le ha sucedido a nuestro cuadrangular de piedra. Con sus ojos puestos al sur, sus horas y sus medias en número romano; de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde nos encontramos que nuestro vertical declina su varilla al sud-oeste. A pesar de todo no puede hacer bien su trabajo. La hierba, al igual que ciertas melancolías, invaden su cuerpo.
Calle Arc de San Marti 53.

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