Los grifos de la puerta del edificio de Roger de Lluria num.1 (siglo XIX)

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Un animal fiero y vigilante, con aspecto de águila gigante, de fuertes zarpas y con cuerpo de león, pero ocho veces más grande y fuerte que este. Así eran los grifos, las criaturas mitológicas originadas en Babilonia y Asiria que custodian muchos de los edificios de Barcelona.

En el antiguo Egipto su representación ya era utilizada en pinturas y esculturas, una tradición que los griegos y los romanos siguieron siglos después. Los grifos habían custodiado los tesoros de Apolo, de manera que su leyenda se mezcló con la superstición y convirtió su imagen en un símbolo de protección.

La leyenda decía que los grifos protegían y vigilaban el interior de las casas, una leyenda que en Barcelona se mezclaba con su papel de símbolo masónico, inspirado en los ritos egipcios. Durante el siglo XIX y principios del XX, gran parte de los arquitectos de la ciudad eran orgullosos masones.

Por simple gusto estético, superstición o por creencias masónicas, los grifos se convirtieron en habituales del paisaje de la ciudad. En azoteas, fachadas y puertas. Dibujado, esculpido o camuflado en forma de mosaico, los grifos son los fieles guardianes de los edificios barceloneses.

He aquí un ejemplo, un trabajo fantástico en hierro, en la grandilocuente puerta del numero 1 de la calle Roger de Llúria. Dos grifos de gran tamaño convertidos en pomo de puerta. Son el tirador que el visitante utiliza para acceder al vestíbulo. Un recordatorio de quien vigila y custodia esa casa.

rogerdelluria7Los dos grifos, situados encima de la ranura para correo, custodian la puerta de Roger de Llúria num.1

rogerdelluria5Vista frontal del tirador. 

visto en Vestigios de Barcelona