La vivienda del pianista Carles Vidiella, el hombre que cautivó a Rubinstein (1915)

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Entre mediados del siglo XIX y principios del XX, Catalunya se convirtió en cuna y escuela de algunos de los mejores pianistas de su tiempo. Nombres como Enric Granados, Isaac Albeniz o Ricard Viñes aún resuenan en los libros de historia, forjando el pianísimo catalán, famoso por su dominio del sonido y la claridad en la interpretación.

Carles Vidiella, nacido en Arenys de Mar en 1856 fue uno de estos pianistas. Se dice que su extremada sensibilidad al frente del teclado, llegó a cautivar al virtuoso Arthur Rubinstein.

Vidiella mantuvo una relación muy estrecha con Barcelona, ciudad a la que llego con tan solo cuatro años y a la que volvió tras formarse en Paris. En la ciudad condal su nombre fue habitual en los actos benéficos y se convirtió en un habitual de las grandes noches del Liceu, el Palau de la Música o el Teatro Romea. Además también ejerció como profesor de música de algunas de las familias más destacadas de la alta burguesía barcelonesa.

Vidiella falleció repentinamente el 4 de octubre de 1915, mientras fumaba un cigarrillo en el balcón de su vivienda, situada en el pintoresco Passatge Permanyer. Una placa instalada en 1931 el lateral de la vivienda recuerda al genial pianista y su aportación a la cultura musical catalana.

El 4 de octubre de 1915

murió en esta casa

en donde había vivido 33 años

el maravilloso y singular pianista

Carles G. Vidiella

quien con su arte purisimo

ennobleció el sentido musical

de nuestra tierra

in memoriam – 1931

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La placa se encuentra en el lateral del domicilio de Vidiella, en la Calle Pau Claris.

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Fachada principal de la vivienda, hoy vacía.

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Articulo aparecido en La Vanguardia del 5 de octubre de 1915

Localización

Passatge Permanyer con Carrer Pau Clarís

Placa situada en el lateral de la vivienda, en Pau Clarís

Districte del Eixample

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visto en Vestigios de Barcelona